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Actualidad > Acuarela : aqua-reina

Acuarela  aqua reina

Desde hace más o menos 32 000 años, el hombre utiliza los pigmentos y el agua para expresarse. Si desde esta época las motivaciones que lo empujan a expresarse de este modo ya no son las mismas, no queda allí menos que esta práctica de pintura al agua queda y encuentra a cada vez más adeptos aunque queda cualificada de difícil ¿Entonces, la acuarela sería la primer técnica pictórica ? Posiblemente no, con sentido que se le concede hoy, pero encuentra sus orígenes en los tiempos prehistóricos, porque es en efecto del agua y de los pigmentos nacidos del suelo (« las tierras ») que nacieron las primeras formas de arte pietórica parietal. La primera todavía porque es por la pintura al agua y las tintas aquarellables a lo que el niño se expresa bien antes de la adquisición de la escritura. La primera también porque a menudo al principio de obras más ambiciosas ejecutadas al óleo, de donde posiblemente poca consideración que le conceden ciertos espiritus elitiótas y tabicados condiserandola como un ejercicio preparatorio a « La Obra ».

Sin embargo, de Claude Gellée, dicho el Lorenés, a Vladimiro Kandinsky, pasando por Blanca Odin o todavía Eugène Delacroix, grandes artistas le dieron sus letras de nobleza. Entonces, ¿cuál alegato para la acuarela que la pondría en sus sítio justo entre los diferentes médiums que tiene el artista a su disposición para exprimir su visión del mundo ? En definitiva, ¿qué es la acuarela ? ¿Qué es lo que diferencia la acuarela de una pintura simple al agua ? ¿De dónde viene su especificidad ? Es verdad que se conoce la técnica para ser difícil, porque independientemente de todo criterio artístico, hay un elemento del que el control es necesario para permitirle revelar sus calidades, llevarle y ascenderle al mismo rango que los otros médiums. Este elemento es el agua. El agua… la angustía del principiante que lo pone deamasiado (sosería de los colores, la ausencia de los valores tonales, aureolas y ríbetes indeseables) o no bastante ( efecto de aguada, ninguna transparencia). El agua… ¿cómo dosificar su cantidad en el vientre del pincel (agua activa), sobre la hoja (agua pasiva) ?… ¿Cuándo intervenir para poner el color, con el fin de evitar los efectos adversos, tales como ciertas aureolas, y obtener un fundido, un desvanecido, una aureola deseada ?

Lo habemos comprendido, la dificultad de la acuarela reside, para una gran parte, en el control del « ciclo del agua » (E. Karpinska) que del estadio de la gota lente-espejo al estadio seco, lo desanimo mas a uno, de donde el desprecio para esta técnica cualificada de « pintura al agua ». Porque para el neófito, la acuarela es pintura diluida en el agua que interviene solo como disolvente mientras que es un actor importante como elemento expresico con el mismo título entre otras cosas que el color, o el ordena. Es el motor por el cual obra la magia de esta técnica para retranscribir una atmosfera, un humor, un sentimento.

Pintar a la acuarela vuelve a hacer el agua a su aliada por la comprensión de los estadios de sucido porque es a ella que da el tiempo de la acuarela tan pronto como es aplicada sobre el papel, deteniendo así el poder de controlar el tiempo del pasaje al acto, lo que necesita para trabajar en colaboración con ella de conocer bien sus reacciones. Es mientras intervengan los pigmentos coloreados encargados en el pincel con mas o menos de agua según el efecto deseado. La acuarela suscita desde entonces asombro, admiración, y curiosidad, cuando el agua y los pigmentos entran en acción sobre la hoja blanca, horizontal o inclinada, arrabatandola en su movimiento los pigmentos que sedimientan y se mezclan en los charcos de agua. La acuarela se hace entonces in medio vivo, moviente y emocionante que evoluciona a lo largo del ciclo del agua. La hoja de papel se transforma entonces en verdadera athanor donde se elabora la alquimia que transforma la tierra en luz.

El ojo del pintor asiste y participa así en un modelado verdadero de los pigmentos bajo el efecto del agua que los « esculpe » bajo el efecto de sonido pasos que crean abarrancamientos y regueras. Pigmentos, que a sus vueltas, van a esculpir la luz que la deja más o menos, según su grado de transparencia, reflejarse sobre la hoja atravesando superficies de fusión donde los pigmentos se agregan unos a los otros (técnica « mojado sobre mojado ») en un camafeo de colores con como resultado de « hacer cantar el color » (J. Dobie) y de revelar la « luz del agua » (E. Kapinska). Algunos dicen que la pintura al óleo, que queda fresca más tiempo que las demás, es ciertiemente la que facilita más el procedimiento alla prima… nada esta menos seguro. Lo que es seguro es que permite más que otros retoques y superposiciones lo que no es alla prima.

Alla prima es «a la primera » y por supuesto la acuarela, como la pintura al óleo, puede ser ejecutada por el primer chorro sin preparación sobre el papel y revelar sus calidades por este procedimiento todo en espontaneidad. Pero, no nos equivocamos allí esto es sólo el fruto de aprender por el gesto y por la observación, lo que el agua y los pigmentos tienen que revelarle para exprimir sus emociones. El trabajo del pintor, continuación de fracasos y excítos, es de este hecho el fruto de una elaboración mental hecha de elecciones, decisiones para logra pintar no lo que ve pero lo que piensa en : « Painting what you want to see » (Ch. Reid). La acuarela no se domina, se familiariza ; el agua, tál un animal, pide que estar amaestrada para hacerse la complice que, conservando sus chistes, hace que la alquimía se efectua y que se realiza una « Grande Obra ».

Es muy allí la diferencia entre acuarela y pintura al óleo. El óleo, el disolvente simple del que no se sospecha la presencia una vez la pintura aplicada, contrariamente al agua cuya huella persiste en las aguadas y otros glasis pigmentados por la acuarela como una memoria de su paso. Una acuarela, una vez teminada y pues seca, se debe de « transpirar » el agua, como una tierra desecada que corroída anterioramente por el derrame de la lluvia, guarda el rastro del movimiento de las guerras que crearon abarrancamientos y sedimentacions. Es lo que caracteriza el paso del agua, sin embargo evaporada, la marca tal un sello real que revela la acuarela en su especificidad.

Hacer la elección de la acuarela vuelve a comprometerse sobre « la vía del agua » (JC Chaillou) y a escoger « el agua creadora » (JL Morelle) que es un elemento suplementario que sirve no sólo para diluir los pigmentos pero sobre todo para trabajar la materia colorada, para modelarlo y para darle forma. Es por eso que al témino de acuarela es posible asociar el término de « aqua-reina », porque se trata de una disciplina donde el agua está de una importancia capital para revelar todo lo que lo caracteriza : luminosidad y transparencia.






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